El mejor asesoramiento en campañas

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Es posible que muchos de vosotros lo escuchaséis anoche o a lo largo de estas semanas de campaña electoral. Nos referimos a los directores de campaña, que no son otra cosa que asesores dedicados casi en exclusiva a obtener el mejor resultado de su partido político.
Cualquiera de nosotros ha visto películas estadounidenses donde un grupo bien nutrido de profesionales y voluntarios organizan una campaña electoral. Os pondremos varios ejemplos que seguro recordais: Primary Colors (con John Travolta), Swing Vote (de Kevin Costner), Dave, Presidente por un Día (con Kevin Kline).



Imagen de Primary Colors de Filmaffinity

En estas películas nos muestran a grandes rasgos, en casos, de manera minuciosa, el funcionamiento de las campañas electorales. Vemos a voluntarios haciendo llamadas, consiguiendo dinero, asesores viajando de un lado a otro convenciendo a grupos de poder, tratando con los medios de comunicación. Incluso los vemos haciendo cosas que no se deberían hacer (pero este asunto lo dejamos para otro post)

En la tradición española es bastante diferente, así como más complicado encontrar películas que hablen de las campañas de manera abierta. Los directores de campaña mencionados, así como los asesores suelen pertenecer de manera mayoritaria a los propios partidos políticos, con lo cual el nivel de profesionalidad se reduce a disponer o entrenar a personas de los partidos. Lógicamente, se ha profesionalizado mucho, hasta las bases reciben clases de comunicación y de organización de campañas, pero ello no quita para que puedan hacer lo que realmente es mejor para sus proyectos. También existen casos como PP o PSOE que disponen de fundaciones político culturales donde se prepara a decenas de profesionales y se llevan a cabo proyectos y experimentos políticos.

Es conocido que en España el partido se pone por encima de los proyectos, y no hay una fluidez horizontal, sino vertical de ideas y, sobre todo, órdenes. Con lo cual, el trabajo de los asesores, en muchos casos, se limita a obedecer directrices de los responsables del partido. Lo cual es un lastre indudable que suelen pagar los propios directores de campaña y asesores.

En ocasiones estos asesores y consultores se ven imposibilitados a tomar decisiones arriesgadas o a explicar a sus “jefes” que determinadas encuestas están falseadas, que determinadas declaraciones no son adecuadas, que determinados comportamientos no son electoralmente beneficiosos, que las relaciones con los medios de comunicación deben ser de una manera y no de otra. O algo tan sencillo como que las redes sociales son un mundo, pero un mundo que hay que cuidar al detalle.

De ahí que desde Mica Consultores aboguemos por el asesor profesional que cuida la imagen de su cliente con objetividad; porque la objetividad se pierde en casi todos los casos y muchos son quienes prefieren tener a un jefe contento aunque ello implique perder votos, elecciones.

Un director de campaña puede pertener o no al partido pero la tradición anglosajona, sobre todo estadounidense, nos dice que los asesores y consultores externos y autónomos ofrecen el mismo o más compromiso y un nivel de objetividad que no se encuentra en un consultor propio condicionado por las directrices cerradas del partido.

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